estoy en ese tiempo
de mi vida donde
oscurece en la mañana
me doy cuenta que la
felicidad fue una visión
óptica, un juglar mal
herido, aquí el epitafio:
hubo una vez que
mis letras fueron
la sinfonía perfecta
el espejo no rechinaba
la casa, rincón silvestre;
hasta cuando se acabará
mi herejía, mi recontra
afirmación hacia Darwin,
en qué día vendré desnuda
a creer en la existencia
de un sentimiento virgen,
hasta cuando será
que volveré a ser incrédula
dentro de mi existencia
atroz cuando me baño
y se que el agua caerá
como ácido sulfúrico.
Al fondo las sirenas
anunciarán que
todo todo está mal,
y que todo mal
ha desaparecido
junto con el oasis.
- Nicté Toxqui
- Nicté Toxqui
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