viernes, 31 de octubre de 2014

Caducifolio

Tu existencia se reduce
al momento en que los fonemas
de tu bisílabo nombre
son exhibidos por mi boca
en menos de un segundo,
cuando se eleva la noche
en el jardín de junto
a mitad del otoño
nacen silvestres,
    burdas, indeseadas
            flores azules
que me recuerdan
al marrón
       (claro,
        insípido,
        insulso
        vano,
        fugaz,
        superfluo)
                   de tus ojos...



–Montserrat Flores











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