A es ciudad anónima
creada por un dios de caos
creada por un dios de caos
llena de desconocidos,
ya no se espera la nocheporque estamos muy lejos
del sesenta y ocho,
los jóvenes van pero no regresan
uno vive, otro muere y ¿el último?
uno vive, otro muere y ¿el último?
las cifras varían dependiendo de
la televisora
que se sintonice
las madres gritan
las madres gritan
los nombre de
sus hijos,
han pasado años, meses, días
sin saber nada de nadie
pero siguen de pie con el
corazón
deshecho
país de accionistas
donde nadie le invierte
a la seguridad del individuo
a la seguridad del individuo
se escucha por todas las plazas
el mismo canto de guerra
–vivos se los llevaron,
vivos los queremos,
se escucha en la radio
"violación a los derechos humanos"
desde hace semanas,
"ya no somos invitados
al otro del mundo"
se lee en los periódicos,
no entramos en paro porque
eso daña la imagen pública
pero, qué si hubiera sido yo
o tu hermana
o tu hijo
ahí si pelearías
para exigir que nos entregaran vivos
para darnos justicia
para buscar al responsable
tu silencio, mi silencio, nuestro silencio
nos hace culpables,
testigos,
colaboradores
de la barbarie del siglo veintiuno.
el mismo canto de guerra
–vivos se los llevaron,
vivos los queremos,
se escucha en la radio
"violación a los derechos humanos"
desde hace semanas,
"ya no somos invitados
al otro del mundo"
se lee en los periódicos,
no entramos en paro porque
eso daña la imagen pública
pero, qué si hubiera sido yo
o tu hermana
o tu hijo
ahí si pelearías
para exigir que nos entregaran vivos
para darnos justicia
para buscar al responsable
tu silencio, mi silencio, nuestro silencio
nos hace culpables,
testigos,
colaboradores
de la barbarie del siglo veintiuno.
-Montserrat Flores
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