domingo, 12 de octubre de 2014

Cuadrantes

Nunca creíste en el cosmos, pero siempre decías que 
cuando te acuestas en el pasto a observar el cielo 
hay más estrellas que granos de arena en el mundo / En ese entonces eras tan inverosímil y
gentil que daban ganas de tomarte
como agua entre las manos y dejarte ir por el lavadero
donde mi abuela habría restregado también
varios amores / Miraste de nuevo el celaje y creíste que nuestros días
estaban contados. Y estaban contados. 
A la vuelta decidí tirar hacia el precipicio 
lo último que me quedaba de ti  / No hay más estrellas que arena en el mundo. 
Porque ya no queda arena en el mundo. Somos un cementerio que palidece. 
Eres el rayo herido cristalizado. Soy la fuga de gas
que nos cierra los ojos sin darnos cuenta. 

Y ahora caminas, así, muy despacito, te colocas entre la grieta de la salvación y la cordura. Te sientas. Observas que no hay mar, no hay árboles, no hay ternura qué recolectar; te observo como si quisiera cometer el asesinato perfecto. Nos convertimos en sedentarios. Somos los que jamás habrán de ver el mismo cuadrante de estrellas. Dejándote a un lado, soy mis pies que rascan y se hunden en la orilla, mientras nuestras heridas caducas se olvidan en la Mancha y sus cerros que han de protegernos de la curiosidad.


~Nicté Toxqui

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