sábado, 4 de octubre de 2014

II

Caminar en el límite del trópico de Capricornio
donde por cuatrocientos años
no ha existido una gota de vida
donde la gente cruza porque va de paso
la luna se une con la tierra
como si no existiera el límite entre
místico y terrenal
caminar entre silencios estrepitosos, 
  memorias gastadas,
   vacíos inmortales,
    grietas eternas que conducen a la 
                  perdida de la cordura,
                          -o tal vez-
                  a la cordura perdida
caminar donde las palabras
no remiten a nada y hay
infinitos entre l   e   t     r     a      s
ahí en el único lugar que existes
fluyendo entre transparencias
volviendo irreconocible las formas 
    en medio de la noche 
caminar a tu lado a través
de un edén perdido
y llamarlo Atacama.


-Montserrat Flores




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