Me dicen que soy una fábrica de quistes
que en mis senos hay de tres a muchas
bolitas amorfas que se mueven por todos
lados y me pregunto si esas esferas
son espíritus errantes que se mueven
y se asfixian dentro de mis senos,
que son otras mujeres que no tuvieron
mamas, que no tuvieron oportunidad
de tenerlos, que son solo otras mujeres;
o que esas canicas de carne son yo
dividida, fragmentada en mil
células benignas planeando jugar
una mala broma y arruinarme la vida;
me dicen además, que no se sabe
por qué algunas mujeres producen
quistes como si fuera hobbie
como si los senos o mis días
no tuvieran otra cosa que hacer,
mas que posar manchando ultrasonidos
como si les faltara una mano docta que
acomodara asimétricamente su lugar,
que inventara cúspides aureólicas,
o tejidos de intimación censurada,
no sé, pero nacen esporádicos
como si fuera yo su madre y
ellos joyas que penden de
su existencia fibrosa.
Nicté Toxqui.
*[Muchas gracias a mi roomie Cynthia, quien fue mi primera fuente médica para este poema y el título. Te amo mucho.]