El
futbol es una práctica u-ni-ver-sal, esté dónde esté el futbol se ve, se disfruta, une a la gente de manera momentánea. Es un deporte que verlo, sin duda alguna, se disfruta más inmersos
en ese desmadre típico que produce la compañía. Pero... ¿qué hacer si durante la copa del
mundo se encuentra a 9 196 kilómetros de casa sin ningún amigo o compañero?
Aquí las propuestas que esperamos sean lo más viables posibles para en su situación. Primero, queremos recordarle que, al hacer su maleta, sea cual sea su destino,
debe llevar sin pretexto la playera oficial de la Selección Mexicana. Así, el
día del partido se la pone y sale a turistear, se fija si hay algún otro
compatriota rondando por ahí y si sí, pues le pregunta sus planes y, de ser
posible, se van al bar más cercano a disfrutar de 90 minutos de ilusión y tensión
con una cerveza internacional o con una nacional, tenga en mente que “En México
y en el mundo, la cerveza es Corona”. Aunque bueno, si no se le da eso de
llegar y entablar una conversación de la nada, si es más tímido o muy
desconfiado, aquí otra opción: lo que puede hacer es socializar días antes del
partido con sus compañeros de trabajo o escuela y planear algo, ya sabe,
acordar verlo en una plaza, bar o casa de alguno con cervezas, botanas y, si
llevo una botella de tequila, pues unos caballitos también. La mejor botana que
se puede llevar o hacer, si es que la reunión es en casa de alguien, es: el guacamole. (Agregamos la receta por motivos que no sabemos, pero sin duda nos lo agradecerá) Busque hasta por debajo de las piedras aguacates maduros, es decir que estén
verdes y suaves, macháquelos con delicadeza en un refractario o bowl, agregue un poquito de cebolla, si
encuentra chile verde agréguelo en trozos finos, una pizca de sal y un toque de
limón; lleve algunos totopitos para poder gozar del sonido crujiente mientras
se recupera de un casi infarto por el tiro de esquina fallido del equipo
contrario. De no encontrar una bolsa de totopos en ninguna
tienda por toda la "nueva" ciudad, lleve algo parecido: pan, torta, bolillo o lo que encuentre a lo que se le pueda untar guacamole. Apostamos que el guacamole fascinará a todos; en un ratito del partido o durante la repetición de la jugada observe, en medio de la multiculturalidad, el deleite que
produce el guacamole. Y si de plano esto
tampoco lo ve fiable por las razones que usted quiera, le damos nuestra última opción. Minutos antes del
partido, vaya a la tienda más cercana y compre lo que más le guste:
papas, dulces, cervezas, refrescos, eso sí, recuerde que todo con medida. Aunque también puede preparar algo en casa, claro. Échese en su sofá o cama, quítese los zapatos, ponga lo que haya comprado o preparado a la mano, sintonice el canal con mejor definición y comentaristas agradables; por
estar en el extranjero se salvará del legendario Perro Bermúdez y su “qué
golazo-azo-azo” o su “aficionados que viven y aman el futbol” *léase con el acento del Perro Bermúdez, por supuesto*. Y ahora sí, disfrute del partido en su propia compañía:
asuma el papel de director técnico, haga corajes con el árbitro, récele a la virgen para que los once hagan un buen trabajo o maldiga a quién mientras se frustra por algún mínimo error, llore si ganamos
y avanzamos a otra etapa o, por qué no, llore si perdemos y nos descalifican,
empezando ahí la espera de 1 640 días para el próximo mundial.
–Montserrat Flores
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