domingo, 26 de abril de 2015

Instrucciones para ver el futbol en el extranjero


El futbol es una práctica u-ni-ver-sal, esté dónde esté el futbol se ve, se disfruta, une a la gente de manera momentánea.  Es un deporte que verlo, sin duda alguna, se disfruta más inmersos en ese desmadre típico que produce la compañía. Pero... ¿qué hacer si durante la copa del mundo se encuentra a 9 196 kilómetros de casa sin ningún amigo o compañero? Aquí las propuestas que esperamos sean lo más viables posibles para en su situación. Primero, queremos recordarle que, al hacer su maleta, sea cual sea su destino, debe llevar sin pretexto la playera oficial de la Selección Mexicana. Así, el día del partido se la pone y sale a turistear, se fija si hay algún otro compatriota rondando por ahí y si sí, pues le pregunta sus planes y, de ser posible, se van al bar más cercano a disfrutar de 90 minutos de ilusión y tensión con una cerveza internacional o con una nacional, tenga en mente que “En México y en el mundo, la cerveza es Corona”. Aunque bueno, si no se le da eso de llegar y entablar una conversación de la nada, si es más tímido o muy desconfiado, aquí otra opción: lo que puede hacer es socializar días antes del partido con sus compañeros de trabajo o escuela y planear algo, ya sabe, acordar verlo en una plaza, bar o casa de alguno con cervezas, botanas y, si llevo una botella de tequila, pues unos caballitos también. La mejor botana que se puede llevar o hacer, si es que la reunión es en casa de alguien, es: el guacamole. (Agregamos la receta por motivos que no sabemos, pero sin duda nos lo agradecerá) Busque hasta por debajo de las piedras aguacates maduros, es decir que estén verdes y suaves, macháquelos con delicadeza en un refractario o bowl, agregue un poquito de cebolla, si encuentra chile verde agréguelo en trozos finos, una pizca de sal y un toque de limón; lleve algunos totopitos para poder gozar del sonido crujiente mientras se recupera de un casi infarto por el tiro de esquina fallido del equipo contrario. De no encontrar una bolsa de totopos en ninguna tienda por toda la "nueva" ciudad, lleve algo parecido: pan, torta, bolillo o lo que encuentre a lo que se le pueda untar guacamole. Apostamos que el guacamole fascinará a todos; en un ratito del partido o durante la repetición de la jugada observe, en medio de la multiculturalidad, el deleite que produce el guacamole. Y si de plano esto tampoco lo ve fiable por las razones que usted quiera, le damos nuestra última opción. Minutos antes del partido, vaya a la tienda más cercana y compre lo que más le guste: papas, dulces, cervezas, refrescos, eso sí, recuerde que todo con medida. Aunque también puede preparar algo en casa, claro. Échese en su sofá o cama, quítese los zapatos, ponga lo que haya comprado o preparado a la mano, sintonice el canal con mejor definición y comentaristas agradables; por estar en el extranjero se salvará del legendario Perro Bermúdez y su “qué golazo-azo-azo” o su “aficionados que viven y aman el futbol” *léase con el acento del Perro Bermúdez, por supuesto*. Y ahora sí, disfrute del partido en su propia compañía: asuma el papel de director técnico, haga corajes con el árbitro, récele a la virgen para que los once hagan un buen trabajo o maldiga a quién mientras se frustra por algún mínimo error, llore si ganamos y avanzamos a otra etapa o, por qué no, llore si perdemos y nos descalifican, empezando ahí la espera de 1 640 días para el próximo mundial.

–Montserrat Flores 

domingo, 12 de abril de 2015

Inherente


<<All your life to think of / what a mess you made / dig a hole in the ground / for your wedding ring>>  Dilly, Band of Horses.


en tu batalla perdida dejaste una marca cerca del muslo,
es roja, una curva larga con puntos que muestran cicatrices,
la he descubierto a la hora de regarme con el agua de sandía
que haría florecer mi cuerpo formado de puntos suspensivos;
la batalla y las cicatrices y el agua de sandía son un puente
que se va desquebrajando poco a poco y voy caminando así
de forma ciega y confiada. pero tu canto va atrás del mío y
decides cortar el puente o cortarme la pierna que muestra
la herida del olvido y la derrota. en fin. lo cortas. me aferro
a la brisa que permite mantenerme suspendida en este verso,
pero el calendario también es una hoja y sus vertientes son
punzocortantes y me hacen desfallecer. caigo en la ciudad
que tú mismo pintaste triste. caminamos por el sendero
iluminado y te digo que si tú moldeaste las calles de forma
que esto no funcione, y me pregunto si en tus ojos no sólo
el terror te hace un niño. no iré contigo, te abandono, eres
mil veces más egoísta y caprichoso que en mi imaginación.
te destrozo. sí.  pero no lo sabes. y quiero seguir sufriendo
lo mínimo que sea necesario para destilar lo último de ti.
si tanto solo pudiera jugar tan igual de sucio que tu sonrisa.
pero lo hice. lo hago todavía. mientras lagrimeo también estoy
muriéndome de la risa entre tu ignorancia y la de tu amor
que pende de mis labios a los de ella. así es el erotismo.
decido que es la hora y no puedo abrazarte.  te consumo.
y no lo sabes. quieres gritar que siempre te equivocas. sí.
seguí caminando aunque las caras trataran de reconocer
mi dolor transparente. pero nadie pudo. ni se atrevieron
a preguntarme si algún día tu verdad sería descubierta o
si yo también algún día podría inclinarme a besar el agua
que desemboco. te dije que ojalá el país fuera como nosotros
porque se movía. error. para nada nos estábamos moviendo
sino sucumbiendo ante la estupidez de los días de abril:
me derramé en el campo a llorar sobre mi rebozo negro
 y esta vez duró lo mismo que cuando decidiste despedirte
y yo, no llorar. y ser otra. y dejar de quererte desde las seis
de la mañana. sí. dejé de llorar. para cuando leas este verso
estaré seca. y fría. el campo se mantuvo en su cadencia y
 me pregunté si sabrías que estaba ahí, tirada en el pasto
observando el cielo que iba volviéndose púrpura de a poco:

ídem. sólo me queda este amanecer y su flagrante vuelo.



Nicté Toxqui






miércoles, 8 de abril de 2015

Cadáver exquisito

El sol entrando por las persianas
acariciando suavemente mi piel
despierto con una calidez
pensando que esa calidez eres tú
y no las sábanas recientes de la secadora
se balanceaban bajo el sol
   al compás del viento
las moscas sobre el hedor y el veneno
recordaban a Mario las orgías del enero
ese mes: enero, frío pero cálido
como la bañera con margaritas congeladas
como los claveles deshojándose uno a uno
quedándose sin pilar las hélices de su cuerpo
su cuerpo quedándose sin las hélices del pilar.

jueves, 2 de abril de 2015

Ball and Chain

Tú no sabes que yo sé eso que escondes bien


Incontrolable, incontrolable el llanto
que se desborda de los dedos,
los dedos furiosos
te escriben y te borran para
rehacerte, porque a fin de cuentas
no ese mr. mcdreamy que figurabas
eres un simple hombre,
hombre de carne y hueso como todos,
que pudo embelesarme
hasta el punto de hacerme perder los sentidos
para que todo finalizara
dando pie a la siguiente escena

Obra en un acto:
mujer joven de unos 24 años, 
lleva un vestido verde militar liso,
      descalza,
sentada en un sofá rojo pegado al muro
viendo la lluvia caer por la ventana, 
a lo lejos se escucha Ball and Chain 
      de Janis Joplin 
enciende un cigarrillo, Lucky Strike rojo

Mujer: ¡Carajo! He perdido.




-Montserrat Flores








spinning's disclosure

Que yo recuerde, mi madre siempre ha hecho ejercicio. Nada extravagante como entrenar todos los días para correr el medio maratón del DF, pero sí clases constantes de aerobics, zumba u otras cosas para mantenerse en forma (y vaya que han dado resultado, lo notamos cuando se reúne con sus compañeras de secundaria o preparatoria y vemos que a las demás, la vida las ha tratado duro). Hubo un período donde comenzó a ir a clases de spinning por la mañana, después de dejarnos en la escuela iba a un local cerca de ahí donde daban clases. A la hora de la comida nos contaba un poco sobre sus clases, la música que le ponían, sus compañeros, y lo hacía con tanto gusto que me empezó a interesar.
   Para los que no estén familiarizados con esta práctica, el spinning es un "ejercicio aeróbico y de piernas principalmente, donde el monitor o profesor puede mediante el cambio de frecuencia de pedaleo y de la resistencia al movimiento, realizar topo tipo de intensidades"(según Wikepedia). El asunto es ir pedaleando en una bicicleta estática, con forme pasa el tiempo se le aumenta carga  y uno cambia de posición para trabajar varias partes del cuerpo.
   Mi primera clase fue hace unos tres o tres años y medio. Iba en la prepa de eso estoy segura. Fuimos mi madre y yo por la mañana. Me presentó a los instructores, me hicieron algunas preguntas sobre mi casi nula actividad física y comenzamos la clase. Al principio hubo puras correcciones, porque sí, el spinning tiene su chiste: "no abras las rodillas", "no te recargues con los brazos en la bici", "mantén el abdomen contraído", "no vayas saltando", era lo que escuchaba y uno se va cansando y cansando. Pero ahí está uno, viendo que todas las demás van como si no pasaa nada y pues le pican el orgullo y sigue. Yo pensaba que la podía aguantar como un profesional y al final de esa clase terminé vomitando porque se me bajó la presión... Sin embargo, me gustó. Continué haciéndolo regularmente hasta que entré a la universidad y poco a poco lo deje de hacer por completo.
   Hace unos días, tras sucumbir a la presión social de verme más delgada y de llevar una vida más sana, regresé a spinning. (No hablaré del autoestima y esas cosas porque es algo que me interesa muy poco, en realidad. La menciono por simple honestidad, porque sí, regresé a hacer ejercicio porque me incomoda la idea de pensar pedir una talla más en alguna tienda de ropa, así que ni modo).
   Ya montada en la bicicleta todo fluyó de nuevo, la música marcaba el ritmo que tenía que llevar, las cargas iban aumentando hasta llegar al momento donde sentí todos los músculos de mis piernas hacer un esfuerzo sobrehumano para no parar de pedalear y sentarme. Y en medio del drama, del sudor, de la música que hacía casi explotar las bocinas, de mi irregular frecuencia cardíaca, llegué a la vana conclusión de que la vida es como una clase de spinning.
   Apelando de nuevo a la honestidad, estas reflexiones sobre la vida y su sentido las han efectuado grandes filósofos del mundo tanto occidental como oriental, por lo que esto no pretende descubrir el hilo negro ni nada por el estilo.
   Al principio de la clase se sufre, al menos yo lo hago, pero ya bien entrada en la pedaleada ni se acuerdo de eso, además en ese momento no existen los pendientes escolares, problemas familiares, confusiones amorosas o reflexiones a problemas de mayor seriedad... sólo está ahí, tratando de mantenerse en pie, disfrutando esa sensación de esfuerzo en las piernas, mirándose al espejo y viendo cada gota de sudor que se desliza por el rostro, sintiendo como el corazón bombea tan fuerte que pareciera explotar, escuchando la música e intentando sobrevivir al sofocante calor. Y cuando uno siente que ya no puede dar un poco más porque la fatiga es demasiada, se da cuenta de que si para en ese instante le dolerá más todo, morirá al día siguiente y nunca mejorará ni su condición ni sus piernas. Entonces uno sigue pedaleando, moviendo las piernas, sudando, viviendo. Y termina la clase satisfecha y por más extraño que pueda sonar, feliz.
   Entonces sí, la vida como una clase de spinning porque si dejas de pedalear por más difícil que esté la carga, mueres.



-Montserrat Flores

miércoles, 1 de abril de 2015

soap ópera house


saldremos a caminar por las calles que 
nos acunaron. modas pajareras. Where
words fail, music speaks. Suicida inventa
generador de palabras aleatorias: premio 
Nobel de Física, premio Nandino poesía
categoría ensayo. alpinista detona Popo: 
la tragedia de nuestra no condecoración. 
ahora que estamos caminando por estas 
nuestras calles que nos acunaron, pienso
si realmente sabemos qué hacer cuando 
hay un incendio ¿? apaga la música, oye,
vamos por la vereda tropical porque our
words fail. ahora rodamos por la presión 
de nuestra ropa ajustada. el amor que nos
hacemos mientras tu tenorosidad rima con
lo insensible. abres la boca y ahí estoy yo
reconociéndola mientras suena el tocadiscos
y camino en circunvalación  y te veo con 
otra. Nos clavamos arpones hawaianos y 
sangrando seguimos caminando por estas
calles que nos vieron nacer. Tacómetro. ah. 
la calefacción entre nosotros nunca fue tan
necesaria porque la music speaks while im 
here thinking bout politics and food y en ti;
nos desnudamos en el sauna. seguimos aquí
creyéndonos los intelectuales. Derramamos
el país a nuestro antojo. nos acunamos. nos. 
tú el suicida. yo tu catástrofe. lo único que 
nos queda es averiguar si tú o yo o alguien 
lleva la batuta. no one. otra vez la melancolía:
en la obertura rechazan nuestros pasaportes.
se omite el dúo. nos deportan. Alguna vez has
ido a la India? Pretendemos comprar ropa cara;
que nadie jamás se de cuenta que no tenemos
dinero para vestir a la república, ambos lo
sabemos; nuestra pobreza es color rosa,
jamás tendremos hijos pero los que tengamos
con los semidioses se enamorarán y se cumplirá
el oráculo. desde el título, sí, estamos tirados. y
como ya cayó el telón es hora de levantarnos para
escuchar los aplausos que tiran ladrillos y edifican
como una Pachamama nuestras tumbas.  
Dejas de creer hasta este verso que la música
transgrede las palabras porque ya descubriste
que mientras la música habla your world fail:
qué vamos hacer si el apocalipsis está saliendo
de la explosión del Popo, y viene de sax y moño
en un trasatlántico, pero qué haremos si tampoco
soportas los poemas que te difamen, o que digan
que te engaño y que sí, nuestra felicidad es falsa:
mira, te lo digo: where music fail, poetry speaks:
sufrimos arritmia y presionamos el botón rojo que
dice no presionar. Las calles que nos acunaron se
desmoronan y como jóvenes creadores en una novela
queremos a toda costa recuperar nuestra adolescencia y
volver a vivir while the música fails, & ends. & ends.


nicté toxqui