la boca del lago
se abre
el vómito no son
los patos ni las
pequeñas langostas
de juguete,
es tu voz que
sigilosa arrulla
un mosquito
a punto de morir.
2
cuando hablemos del
terremoto que crea
la hoja bañada en
otoños, fijarán
la atención ronca
en el prefacio,
la mirada secreta,
el ámbar líquido
de unos ojos que
no serán los tuyos.
3
nunca hicimos el amor,
titiriteas y estático sabes
que aquí solamente
se escupieron las caricias
convencionales como
de quien no siente pero
necesita sobrevivir
con los últimos rayos
de sol que funcionan
en mis manos.
4
su fotografía cala mis
últimos escondites para
quitarme la ropa
sin ser abusada
en mi prontitud
de huérfana.
5
ahora te acuestas sobre
mi ombligo y dices
que los días son
para vivir y
así como si nada
me voy olvidando
que soy lo
que yo
aborrecía.
así como si nada
me voy olvidando
que soy lo
que yo
aborrecía.
6
su nombre como
la palabra nunca
exhalada
empieza con a
y si lo pronuncias
los labios forman
un gemido y recaen
en los dientes
para morder los labios
en la última sílaba
hacia el horizonte
donde me inclino
para besar la tierra.
[7
aquí ya no queda nada,
la hoja, si acaso,
el amor de juguete;
trizas de un eco
que se va tragando
la tierra en la
que algún día
habremos de
sucumbir.]
Nicté Toxqui
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