¡Ay de mí!
¡Ay de mí!
como
dijo Romeo, como exclamó Julieta
¡Ay de mí!
Corazón
entristecido:
que aprendió a amar y enamorarse
con la fuerza de mil guerreros.
¡Ay de mí!
Imaginación
pueril:
que creyó que un “me gustas” y “te extraño”
podían pintar la Tierra de rosa en un segundo.
¡Ay de mí!
Espíritu
Gitano:
que busca nuevos amores
sabiendo que todo eso es en vano.
¡Ay de mí!
¡Ay
de todos los amores!
¡Ay de los
corazones en pena!
que marchan, sin encontrar en el mundo
quien les lloren por amor
tal
como ellos lo hacen diario.
-Mariel Almazán
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