domingo, 15 de junio de 2014

Labios rojos

Fue el segundo martes del mes de junio, a las 6:15pm cuando salió del trabajo para tomar el metro. Tenía una pequeña librería cerca de Solferino que además vendía curiosidades para los turistas que pasaban todos los días por ahí para ir a Orsay. La librería había sido de su madre y  cuando ella murió pasó a su hijo menor, Mateo, que remodeló todo para darle más luz al lugar y quitar algunas humedades que ya llevaban tiempo creciendo en los rincones. También quitó la alfombra azul cielo que ya parecía azul rey para poner duela de madera. Mateo se había dedicado los últimos diez años a "Le Livre Rouge".
Normalmente salía a las 6:30pm pero ese día se iba temprano porque necesitaba recoger nuevos libros cerca de Saint Lazare. Así que apagó todo, cerró, cruzó la calle y tomó la línea doce. Se bajó en la quinta estación y entre el tumulto de gente la vio. Vio a la mujer de piel blanca, cabellos negros, ojos grandes y labios rojos. Labios delgados disparejos rojo carmín que parecían cantarle en silencio. 
Ella estaba en el otro andén esperando su línea a Porte Chapelle. Llevaba un vestido naranja hasta la rodilla y unos zapatos color nude. Ella era simpleza y elegancia al mismo tiempo. Mateo no dejaba de mirarla y por seis minutos él contempló sus labios rojos. Cuando subió a su vagón, la mujer tomó un asiento del lado de la ventana, giró suavemente su cabeza y en el instante que vio a Mateo, le dio una tímida sonrisa a la par que el metro avanzaba suavemente. 
Mateo suspiró y por fin caminó hacia la salida por el centro comercial, pero no podía olvidar esos labios delgados disparejos cubiertos de rojo que incitaban al amor. 
Fue un martes a las 6:40pm cuando Mateo la vio por única vez. 



-Montserrat Flores

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