lunes, 8 de junio de 2015

Todos nos enamoramos de un David en algún punto de nuestras vidas.



Todos nos enamoramos de un David
en algún punto de nuestras vidas,
todos.
       Nos volvemos locos y amamos
encandiladamente un nombre que viene
del hebreo דָּוִד, y que significa «el amado»
o «el elegido de Dios» según wikipedia
y ni siquiera wikipedia con toda esa
cantidad de datos terroristas podrían
hacernos dejar  amar  nuestro David
correspondiente.
              Todos terminamos
odiando al David de nuestras vidas,
a veces.
         peleamos, contra uno mismo,
por poseer ese mapa de sus manos
que nos toque y nos haga temblar
sobre nuestra minúscula existencia
que se llama David.
                   nos embaucamos
casi siempre con un hombre David
porque sabe que el mundo es cruel
y nos  da un  espejo, y nos miramos
ojeras en la cara. y nos dice la verdad.
pero también casi siempre nos rompe
el corazón y nos hacen volar tan fácil
que buscamos vivir con nuestro David
en un acantilado.
                  Ojalá todos pudieran
enamorarse de un David o que otro
David llegara a nuestras vidas y que
nos pudiera querer si quiera tantito,
tantito, como el primer David que
amamos sin querer. a propósito.



Nicté Toxqui





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