viernes, 21 de noviembre de 2014

III

En el lugar del primer beso
sin testigos ni razón aparente,
se recitan versos que
desembocan en tu recuerdo
las palabras apaciguan tu ausencia
y los presagios finalizan
en tu nombre, que
se escapa de la laringe dócilmente
entre suspiros (des)prendados,
hoy lo que alguna vez
estuvo lleno de cuerpos de agua
y árboles danzantes,
    cristalinos resistentes al sol
vuelve a ser un puñado de arena,
kilómetros enteros de
granos secos, ardientes,
        diminutos,
las estrellas ya no son
 flores para regalar
y la luz nocturna desapareció
después del equinoccio.


–Montserrat Flores

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