lunes, 23 de febrero de 2015

Made-In-China


la asiática que vive arriba
de mi departamento se grita
con su otra amiga asiática
una a la otra, de edificio a edificio
parece estuvieran congestionadas
fruncen el ceño esquizofrénicamente:
                detesto el chino,
la manera en que tiemblan rabiosas
o la hora cuando salen y abren la boca
no sé si se burlan de mi o se burlan
de nuestro estupendo país de ricos
si calumnian de par en par o platican
de alguna oración metafísica para atraer
la pareja ideal, son terribles, son casi
terroristas. A nadie le importa, a nadie
le importa que los chinos invadan
nuestro español tranquilo, deberíamos
de llorar todas las tardes, es el fin del
mundo, cómo detesto un idioma que
no sea el mio, cómo saber que esas
chinitas, esas chinitas regordetas
con cara de lindas no son el anticristo
o las que pudieran decirle a todos
que soy la loca de la ventana abierta
cuando me desvisto sin pudor y
se ve a leguas mi brasier negro
¿es que a nadie le importa?, propongo,
pues, que alguien se sacrifique, que
algún mexicano  las enamore lejos
y se las lleve a Tijuana donde quieran
pasar el resto de su vida gritando
y no molesten, y no me miren
como si fuera yo la extranjera
de mi propio país.


nicté toxqui



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