Pasan las estaciones
pero tú, nunca terminas de pasar.
Permaneces, te estancas en mi ser, en mi corazón.
Trato de construir una muralla
pero la permeas, no sé cómo, pero la permeas.
La distancia física no sirve de nada,
cada vez te siento más cerca,
los kilómetros no existen,
mucho menos en la noche,
cuando invades mis sueños, y te sueño.
Mi corazón está perdido;
hace meses inventó un juego en el que te olvidaba,
pero no duro lo suficiente.
Vuelvo a jugar pero ya no funciona,
cada vez te tengo más presente,
presente antes de dormir, al despertar, al escribir esto.
Todo es culpa de esa promesa,
aquella en donde me dijiste que en un futuro estaríamos juntos.
Todo es culpa de la distancia,
de tus mensajes matutinos,
de ilusionarme con tener un futuro contigo.
-Mariel Almazán