Yo
soy como miles de jóvenes
y
ellos son como yo.
Crecemos
guiados por alguien sin corazón,
por
una pantalla sin amor,
que dice qué vestir
qué
ver
qué escuchar.
Nos
da modelos,
marca
héroes y villanos
da
relevancia a cosas vana,
minimiza la importancia.
minimiza la importancia.
En la
radio escuchamos
las
mismas canciones,
repetitivas,
sosas, copy paste.
Pero
más que eso,
escuchamos
ofertas,
lugares
nuevos a dónde ir,
cosas
nuevas que podemos comprar.
Vivimos
en la era del
llame
ahora y páguelo después
nos
embargamos en cosas,
que no necesitamos y
jamás necesitaremos
pero
bueno, están de moda.
En
la escuela
la misma plática de siempre.
ellas, quién es el más guapo
ellos, las tablas de futboll
ambos, una carencia.
En
la calle,
apreciamos
una sociedad visceral
donde
el automovilista por supuesto que
irá primero
que el peatón
donde
no se respetan los señalamientos,
porque
sólo tardan –cinco minutitos.
Hemos
dejado de ver en el espejo
porque
nos hemos convertido
en
personas sin alma,
que ya no ven nada ahí
ni en otro lugar
que
voltean a ver al prójimo,
sólo una vez cada año,
probablemente en Navidad.
¿Dónde
quedó John Lennon
y
los que le dan a la paz una oportunidad?
¿Qué
ha sido de Martin Luther King Jr.
y
todo aquellos que han tenido un sueño?
Ya no están, YA NO ESTÁN.
Nos
llaman
la generación
EQUIS
La suma
de todos los problemas dan equis,
las
noticias son equis,
y todo
junto parece que
siempre
siempre será
equis
-Montserrat Flores